Archivos Mensuales: abril 2013

Algunos somos libres, otros prefieren no serlo

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Tengo esas ganas locas de cogerte y sacudirte. Como a un muñeco de tela, desgastado y hecho polvo.
Quiero arrancarte todos tus miedos de un mordisco y coserte un par de alas para ver si así, te animas a volar.
Porque la vida no espera a los indecisos. De hecho, se ríe de ellos y los llama, en secreto, cobardes.

Y a mi me encantaría sentarme al borde del abismo en el que estás y empujarte hacia delante. Porque estás atrapado, estancado, paralizado, aprisionado… Podría darte mil sinónimos más, pero creo que, como todas estas palabras, servirían más bien de poco.

Resulta que al final, como bien escrito está en mi nuca, cada uno es amo de su destino. Y por mucho que yo haga o quiera hacer, por mucho que desee hacerte cambiar de opinión o situación, la grandeza de cada persona está en que somos libres para elegir.

Así que si quieres, quédate pensando que el cementerio está lleno de valientes. Eso te tranquilizará. Pero ojo, porque la vida está repleta de muertos vivientes. De conformistas suicidas.

You’ve got the moon,
I’ve got the shine.

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Siempre fui un poco pirómana

yop

-A mí me pasó aquello una vez-.

-El qué, explícate-.

-Pues eso, no parar de recordar el pasado. No avanzar.
Tenía esa sensación de cuando sales de un coche, cierras la puerta,
intentas andar y la camiseta o el abrigo se han quedado enganchados
y no puedes alejarte del maldito coche-.

-Y qué hiciste, ¿para dejar de sentirte así?-.

-Muy sencillo, quemé el coche y toda la puta ropa que llevaba encima. Me quedé ahí, en medio de la calle. Desnuda y tan feliz-.

-Eres una jodida pirómana-.

-Eso dicen por ahí…-.

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Entre sueño y sueño

tazas

Echo de menos abandonar al tiempo en alguna gasolinera que nos pille de paso.
Perdernos por algún camino oscuro y hacer un trío con la luna. Que me enciendas con tus manos y me abrases con tus besos. Y al caer dormidos, rezar para que la rutina no nos alcance al amanecer.

Al llegar la mañana, prepararte un café, de esos que huelen a historia y oírte bostezar un “Buenos días, princesa” con esos ojos perezosos.
Deambular más tarde, por algún pueblo perdido. Como Adán y Eva, pero felices de haber pecado tanto.

Que me mires y sonrías. Que te mire y se me pare, por un instante, el corazón.

Achisparnos con unos gin tonics y contarnos, entre calada y calada, nuestros secretos más oscuros. Y cuando la noche vuelva a sorprendernos, cruzar los dedos para que las horas se tropiecen y nos concedan unos besos de más. Dormirnos, bajo el cobijo de estrellas, soñando que el mañana nunca llega.

Soñando que nunca despertamos de ese sueño.

Supongo que no quise volver nunca.
Y que una parte de mí se quedo allí.
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Caminante, hay tantos caminos…

 

corazones

 

-Lo siento, pero no me sale- dijo sincera.

-Entonces, no me quieres ¿no? Porque si no lo dirías sin más. No es tan difícil, yo te lo digo cada dos por tres- rebatió.

-No es que no lo sienta. Pero nunca ha sido mi estilo. No me siento cómoda diciendo cosas que ya sabes de sobra…- contestó ella seria.

-Y cómo lo voy a saber si te asusta tanto decir “TE QUIERO”. Son dos años de relación y aún te pones nerviosa cuando saco el tema-.

Ella se sentó pensativa. Sacó un cigarrillo del bolso y lo encendió. Siempre fumaba en momentos tensos. Prefería tintar sus pulmones de un enfermizo negro a morderse las uñas.
En la tercera calada, abrió la boca y estalló:

-¿Conoces esa sensación de despertarte una mañana lluviosa y sonreír porque hay alguien por quien merece la pena hacerlo?, ¿te has tropezado alguna vez en una esquina cualquiera con un perfume y te has reído en silencio al ver que tenía nombre, apellido y mil recuerdos en su aroma?, ¿has perdido la razón frente al corazón?, ¿has querido tanto que cuando querías expresarlo, parecía que el mundo entero se paraba y que las palabras se ahogaban porque temían salir y caer al vacío?-.

Hubo un silencio. Largo. Eterno.

-Eso es lo que yo siento. Espero que te sirva-.

Apagó el cigarrillo. Él se acerco, la abrazó y le susurró:

-Por eso, te quiero. Por rebuscar mil maneras distintas de decirme que me quieres.

 

Les hablo de ese amor que llega y toca
el alma con su magia en desmedida
de ese, que por el beso de una boca
se juega sin pensar…hasta la vida.

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